Input lag (literalmente «retraso de entrada» en inglés) es el tiempo que transcurre entre la acción física del jugador (pulsar un botón, mover el ratón) y la respuesta visible en pantalla. Es uno de los factores más críticos en la experiencia de juego, especialmente en títulos competitivos donde los milisegundos importan.
Causas del input lag
El input lag es la suma de varios retardos acumulados a lo largo de la cadena de procesamiento:
- Periféricos: el tiempo que tarda el controlador, teclado o ratón en enviar la señal al sistema. Los dispositivos con cable y alta tasa de sondeo (polling rate) minimizan este retardo.
- Procesamiento del juego: el motor del juego necesita tiempo para procesar la entrada y calcular el resultado. Los FPS más altos reducen este componente.
- Renderizado: la tarjeta gráfica tarda en generar el frame con el resultado de la acción.
- Monitor: el tiempo de respuesta de la pantalla y su tasa de refresco afectan cuándo se muestra el resultado final.
- Red (online): en juegos en línea, la latencia de la conexión añade retardo adicional.
Cómo reducir el input lag
- Usar un monitor con alta tasa de refresco (144 Hz o superior) y bajo tiempo de respuesta.
- Mantener FPS altos y estables; desactivar V-Sync si es posible.
- Usar periféricos con cable y alta frecuencia de sondeo.
- Activar tecnologías como NVIDIA Reflex o AMD Anti-Lag.
- En consolas, activar el «modo juego» del televisor.
Preguntas frecuentes
¿Input lag y lag son lo mismo? No. El lag suele referirse a la latencia de red (retraso en la conexión online), mientras que el input lag engloba todo el retardo desde la pulsación hasta la pantalla, incluyendo el hardware local.
¿Cuánto input lag es aceptable? Los jugadores competitivos buscan menos de 20 ms de input lag total. Por encima de 50 ms, la mayoría de jugadores nota el retardo. Para juegos casuales, hasta 100 ms suele ser tolerable.