Expresión coloquial utilizada para indicar que un videojuego, o alguno de sus elementos, presenta bugs (errores o fallos técnicos) que afectan a su funcionamiento normal, provocando comportamientos inesperados como bloqueos, acciones que no responden correctamente, fallos visuales o mecánicas que no operan según lo previsto por los desarrolladores, lo que puede impedir o dificultar la experiencia de juego prevista.